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Ganador
del Premio Pritzker (1992), máximo galardón del mundo de la
arquitectura, el Arq. Álvaro Siza fue designado como Jurado del Premio
Década UP 2008 y recibirá el título de Doctor Honoris Causa de la
Universidad de Palermo en virtud de su trayectoria profesional.
Álvaro Joaquim de Meio Siza Vieira, nació el 25 de junio de 1933 en la
pequeña ciudad costera de Matosinhos, cerca de Oporto, Portugal.
Quiso ser escultor pero se matriculó en arquitectura tras visitar
Barcelona al final de los años 40 y ver las obras de Antoni Gaudí.
Estudió en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Oporto,
desde 1949 hasta 1955, completando la construcción de su primer trabajo
(cuatro casas en Matosinhos) antes de finalizar sus estudios en 1954.
Discípulo de Fernando Távora –con quien colaboró hasta 1958- sus obras
se caracterizan por la concordancia con el entorno natural y cultural
(“Lo que la naturaleza da no precisa ser hecho”, afirma Siza) y por un
estilo que conjuga elementos del racionalismo y del organicismo.
Se distingue por ser un hombre de ideas claras, aunque no inamovibles.
Su talante se parece al de sus obras, que se hacen presentes sin
vocación de sobresalir. Con sus propias palabras da por tierra con el
concepto del arquitecto gurú: “El arquitecto nunca es más importante
que el edificio, y en esta época pasa lo mismo, aunque la arquitectura
tenga mucha presencia en los medios de comunicación”.
Su inteligencia interpretativa del medio ambiente se puede apreciar,
desde sus comienzos, en el restaurante Boa Nova (Leça de Palmeira,
1958-1963) o en la piscina municipal de agua de mar (Leça de Palmeira,
1961-1966). Más tarde, su obra inicia una experimentación volumétrica
influida por el “regionalismo crítico”, el posmodernismo y el
deconstructivismo, pero también por las convulsiones políticas
portuguesas, capitalizadas por la Revolución de los Claveles de 1974.
En estos años su arquitectura acusa cierto manierismo, atemperado
gracias al interés por el movimiento moderno (en especial por la figura
de Le Corbusier), la atención a los procesos constructivos y las
reflexiones sociales, cuyos ejemplos más notables son, entre otros, el
barrio de Malagueira (Évora, comenzado en 1977) las casas Beires (Póvoa
de Varzim, 1973-1976) y Antonio Carlos Siza (Santo Tirso, 1976-1978) o
la sucursal del banco Pinto & Sotto Mayor (Oliveira de Azeméis,
1971-1974).
La consagración internacional de Álvaro Siza se produjo a partir de su
participación en la International Building Exhibition (IBA) de Berlín,
donde obtuvo el primer premio gracias a su bloque Schlesisches Tor
(Berlín, 1982-1990), compuesto por los evocadores apartamentos Bonjour
Tristesse, una guardería infantil, un club de ancianos y los jardines
intersticiales. Desde entonces ha realizado obras en diversos países
europeos, como el barrio de viviendas sociales en Schildeswijk Ward (La
Haya, 1983-1993), en Holanda, o el Centro Gallego de Arte Contemporáneo
(Santiago de Compostela, 1988-1993) en España, donde el intenso control
espacial demuestra la plena madurez del arquitecto luso. Entre los
últimos ejemplos construidos en su país destacan la sucursal del banco
Borges & Irmo (Vila do Conde, 1980-1986), con el que obtuvo el
premio Mies van der Rohe de arquitectura europea de 1988; el proyecto
de reconstrucción de la zona siniestrada del Chiado (Lisboa, 1989),
elaborado con un exquisito respeto por la memoria histórica del barrio
lisboeta; la Facultad de Arquitectura de Oporto (pabellón Carlos Ramos,
1985-1986; nuevo edificio, 1987-1994), con sus sugerentes volúmenes
asomándose al valle del río Duero; o el Pabellón de Portugal de la
Expo’98 de Lisboa, otra inspirada prueba de los diálogos sutiles que
establece en su arquitectura entre espacios interiores y exteriores.
Por otra parte, Siza ha venido desempeñando desde 1966 labores docentes
en la Facultad de Arquitectura de Oporto. Ha sido, junto Fernando
Távora, uno de los impulsores y el principal representante de la
llamada escuela de Oporto, que ha convertido esta pequeña ciudad
atlántica en uno de los principales focos europeos de la arquitectura
de vanguardia. Su magisterio, afianzado en la cátedra de Construcción
desde 1976, recibió el espaldarazo internacional en 1992 con la
concesión del premio Pritzker, máximo galardón de la arquitectura
mundial.
Dijo el Jurado Pritzker de él: “La arquitectura de Álvaro Siza es una
alegría a los sentidos y eleva el espíritu. Cada línea y curva son
colocadas con habilidad y certeza. Como los tempranos modernistas, sus
formas, moldeadas por la luz, tienen una simplicidad cuidadosamente
pensada, honesta. Estas formas solucionan problemas de diseño
directamente. Si es necesaria una sombra, un plano sobresaliente es
colocado para proporcionarla. Si se desea una vista, se hace una
ventana. Escaleras, rampas y paredes, todo parece estar predestinado en
un edificio de Siza.”
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